Si ponemos una rana viva a una olla con agua hirviendo, la rana que no es tonta, salta y sale de la olla para salvarse del peligro.
En cambio, cuando la metemos dentro de una olla con agua fría y empezamos a calentarla, la rana se queda tranquila. Cuando el agua comienza a hervir la rana se cocina sin chistar y muere.
Últimamente, nuestra sociedad se cocina a fuego lento y nosotros de lo más contentos.


2 quedaron limados:
Caray hoy me siento una rana.
Caray hoy me siento una rana
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